Paula Mariani | El 50 %
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El 50 %

A propósito de las manifestaciones sobre la sentencia del 14-O, leí hace unos días en Twitter un tuit que decía más o menos:

“¿Y qué hacemos? ¿Dejamos que obliguen a independizarse al 50 % que quiere quedarse?”

Lo leí de rebote, en un hilo de alguien a quien sigo y creo que la persona que lo dijo estaba genuinamente preocupada por el tema. Pero no he podido dejar de pensar en este tuit y en lo que representa que alguien legítimamente preocupado diga algo así.

Porque, por un lado, estamos dando por sentado que sí que es lícito obligar al 50 % que quiere marcharse a quedarse. Es decir, es un problema que un 50 % obligue al otro 50 %, pero no que sea a la inversa. Y eso es un poco perverso. ¿Por qué un 50 % tiene más derecho que el otro 50 %?

¿Hay un 50 % bueno y otro malo? ¿No es tan legítima la posición de un 50 % como la del otro?

Pero es que, en democracia, no se trata de que nadie obligue a nadie a hacer nada. De lo que se trata es de votar y respetar el resultado de las urnas. No creo que la gran mayoría de los catalanes de cada uno de esos 50 % tenga ninguna objeción a un referendum legal, vinculante y bien organizado en el que decir lo que piensa. Y creo también que la gran mayoría de los catalanes acataría el resultado de las urnas, fuera el que fuera.

Así que, no, no es cuestión de que un 50 % imponga al otro 50 % lo que quiere, sino de decidirlo entre todos, como se debería decidir todo en una democracia. Y se trata de hacer política. ¿Recordamos lo que es hacer política?

Pero volvamos a la cifra, porque ahí hay otra perversidad.

Señores, no tenemos ni la más pajolera idea de qué piensan los catalanes sobre este asunto porque nadie les ha preguntado. Y extrapolar las cifras de voto a los partidos no solo es un error, sino que no es correcto y nos lleva a engaño.

Porque esa cifra del 50 % se basa en que el 50 % (o 48 %) votó a partidos abiertamente independentistas, ergo, el resto de los votantes no son independentistas. Vale. Hagamos las cuentas al revés. El 43 % de los electores votó a partidos abiertamente anti independentistas. ¿Significa eso que el 57 % de la población catalana es independentista?

La única manera de saber dónde estamos es votar. La única manera de hablar con propiedad y entender cuántos independentistas hay es contarlos. Y el voto de todos vale lo mismo, se quieran ir o se quieran quedar.

Que gente bienintencionada piense que es un horror que un 50 % de la población imponga su opinión al otro 50 % sin pararse a pensar en la imposición a la inversa o en que la solución más sencilla y justa para todos es recurrir a las urnas, nos deja claro que la situación en la que estamos es desesperada. Y no hay nadie al timón.

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