| Fuckup Friday
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Fuckup Friday

¿Sabes lo que es una Fuckup Night? ¿No? Yo las descubrí gracias a mi amiga Mònica y el concepto me pareció brutal desde el minuto cero.

Básicamente son charlas en las que el ponente no da lecciones ni cuenta cómo le ha ido ni da consejos. No. En una Fuckup Night el ponente te cuenta cómo la cagó totalmente en algún momento de su vida, cómo metió la pata hasta el fondo y tuvo que seguir viviendo con ese error. Pero también te cuenta, o puedes extraerlo tú solito de su experiencia, lo que aprendió de esa cagada suprema.

Y es que tenemos un poco de obsesión con el éxito, ¿no? Hay que hacer más, mejor, triunfar, que te conozcan… y siempre hay que mostrar lo bien que te va. Nada de decir que apenas llegas a final de mes y que has perdido un cliente por idiota. Esas cosas solo en la intimidad.

Pero la semana pasada leí este artículo de mi compañera Sherezade que me pareció una maravilla. Un texto en el que repasa cómo hemos empezado todos y las dudas que tenemos cuando nos lanzamos a emprender. Y habla de lo cerrado que es el sector y de los pocos cables que te lanza cuando lo necesitas.

Así que me puse a pensar que sí, que como sociedad en general y como sector en particular somos oscuros, competitivos y un poco capullos. Que nos gusta hablar de los grandes proyectos y eso hace que parezcamos todos unos divos que han venido a hablar de su libro, cuando la verdad es que a veces también tenemos baches, a veces tampoco llegamos a fin de mes y muchas otras veces nos equivocamos pero bien.

And so… nació la idea del Fuckup Friday. O #fuckupfriday si quieres acompañarme en la aventura.

El primer viernes de mes (si mi desidia crónica me lo permite) colgaré aquí un momento fuckup, una cagada gorda de esas que te hacen enrojecer hasta la raíz de los cabellos y querer esconderte bajo las sábanas hasta que pase el temporal. Porque sí, yo la cago. Mucho. Constantemente. Meto la pata. Soy socialmente inepta. Pero eso también es parte de mí y de mi trabajo. Y no va mal recordarlo los días que estoy más subidita.

Y para los pequeños fuckups de todos los días, siempre nos quedará Twitter. Nos vemos ahí.

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