| Cómo encontrar tu voz de una vez por todas
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Cómo encontrar tu voz de una vez por todas

Uno de los primeros consejos que te da todo el mundo cuando empiezas a escribir es que encuentres tu voz. “Ah, tienes un blog, pues lo principal es encontrar tu voz” o “Para conectar con tu público tienes que usar tu propia voz” o “Si escribes un libro, lo más importante es que se note que tienes una voz única”.

Cuántos quebraderos de cabeza para todos los que empezamos a escribir. ¿Qué es eso de la voz? ¿Es que no traemos una de fábrica? ¿Por qué hay que buscarla tanto?

En realidad el problema no es la voz en sí, porque todos tenemos un tono, una manera de hablar, de ver el mundo y de relacionarnos con él. Y nos sale naturalmente en la mayor parte de los casos. El problema es tener que amplificar nuestra voz.

Es como cuando entramos en una sala llena de gente y nos cuesta ser nosotros mismos porque no queremos caerle mal a nadie. No queremos conflictos ni problemas. No queremos ser el centro de atención. Así que decimos cosas políticamente correctas. Suavizamos nuestro tono. Nos mezclamos con todos los demás. Evitamos destacar.

Lo hacemos porque realmente es lo que hay que hacer. Es una habilidad social. No queremos avasallar a nadie y preferimos crear un ambiente en el que todos nos sintamos cómodos. Así que evitamos hablar de temas potencialmente conflictivos y también expresar opiniones demasiado vehementes. Somos civilizados.

Pero cuando escribes la cosa cambia. Y cómo. Nadie quiere leer algo civilizado, correcto o cortés. Nadie quiere leer a un autor que no se moja, que no tiene opiniones claras, que pide perdón por todo lo que dice. Y sin embargo es lo que hacemos. No queremos ofender. No queremos decir algo que a lo mejor alguien nos puede rebatir o criticar. Perdemos nuestra voz propia y única.

Parece inevitable, porque cuando nos ponemos a escribir nos entra el vértigo al darnos cuenta de que nos podría leer cualquier persona del mundo. Cualquiera. Neil Gaiman, por ejemplo. ¿Qué pensaría él de mí?

Así que en los pasos prácticos para encontrar nuestra voz, el primero va a ser:

Deja de pensar que te puede leer todo el mundo. Concéntrate en una sola persona a la que le quieras contar tu historia o tu “mensaje” (ahora vuelvo, voy a fustigarme un rato por usar esa palabra) y háblale. No puedes escribir para todo el mundo, tienes que escribir para una persona determinada, para un tipo de persona determinado. Luego te leerá quien sea y quien quiera, pero no puedes preocuparte por todo el mundo. Es como hacer un plato de cocina teniendo en cuenta los gustos de toda la humanidad. Tú haces la cocina que quieres hacer, a tu gusto, y luego ya habrá quien la pruebe.

El consejo más habitual que suele darte la gente para que busques tu voz es que te fijes en ti mismo. Y vale, está bien, es verdad, tienes que sonar como hablas tú en realidad y bla, bla, bla, pero es muy difícil darte cuenta de cual es tu tono habitual. ¿Qué dirías y qué no dirías? Llevo muchos años traduciendo y sigo teniendo problemas con este tema. ¿Qué suena natural? ¿Qué suena impostado? ¿Cómo c*** hablo yo en realidad?

No te fijes en ti, fíjate en los demás. Haz una lista de tres escritores que te gusten mucho. Tres blogueros. Luego tres directores de cine o guionistas. Tres cantantes, si quieres. Tres periodistas o figuras públicas. Y luego mira qué tienen en común.

Mis tres escritores son Terry Pratchett, Stephen King y Nick Hornby. Y añadiría también a Eduardo Galeano. Mis blogueras son Ash, Lier y Regina. Mis directores/guionistas: los hermanos Coen, Tarantino y Takeshi Kitano. Y me vas a decir que no tienen nada en común, ninguno de ellos. Pero en realidad, si te fijas bien, todos tienen dos puntos de unión. Y es que son personas que usan muchísimas referencias culturales y que tienen un punto gracioso en su trabajo. Y es verdad. Me gustan los libros que en medio de la trama te hacen sonreír. Me encanta la cultura popular. Hala, ya está, ese es mi estilo. Por ahí anda mi voz.

¿Por qué? Porque todos consumimos lo que está naturalmente en línea con lo que somos. Todo lo que hacemos refleja quienes somos o quienes queremos ser. Así que mis favoritos hablan como yo, por eso los adoro y siento que conecto con ellos. Son de los míos. Son como yo. O al menos son como la idea que yo tengo de mí misma.

No hace falta que te empeñes en mirarte el ombligo para saber cómo eres o cómo suena tu voz. Mira hacia fuera. Mira lo que te gusta. Mira lo que valoras. Porque eso es lo que eres o lo que quieres para ti. Esa es tu voz.

Pero seamos sinceros, no nos sale natural. Bueno, en casa sí. Pero, ¿escribir con ese tono, así, a pelo?

Coge textos de tus favoritos del punto anterior e inspírate en ellos. Por ejemplo, la sección “sobre mí” de tus blogueros favoritos. Haz tres versiones sobre ti (tengas blog o no lo tengas) basadas en las suyas. Escribe una escena como la escribiría tu escritor predilecto. Imagínate un diálogo perfecto para la peli de uno de tus directores preferidos. Prueba a escribir como ellos.

Yo hago esto continuamente y me sirve para soltarme con mi tono. Para evitar escribir que todo es maravilloso y hacer largas oraciones subordinadas. Todos mis favoritos tienen un poco de mala leche y eso me encanta porque me libera. Quiero ser como ellos.

Imitar es una gran forma de aprender. De hecho, es la única manera de aprender que conocemos. Da igual que aprendamos a caminar, a hablar o a hacer kung fu, siempre lo hacemos fijándonos en alguien y copiando lo que hace. Que no te dé vergüenza probar e imitar. Estás aprendiendo.

Y ya solo queda volver al principio: deja de escribir para todo el mundo. Deja de pedir perdón por tener una opinión o por pensar de una determinada manera. Igual que yo soy el público de Nick Hornby y de los hermanos Coen, hay otro público que los detesta y prefiere leer a Coelho y ver películas de Jim Carrey. Y yo no soy quien para juzgarlo. (Aunque, de verdad, ¿Coelho?)

Sí, ya, un montón de palabras bonitas que te han hecho pensar los cinco minutos que has tardado en leerlas, ¿no? Pues esta vez no. Descárgate la ficha para buscar tu voz y encuéntrala ya, no des más la vara con el tema. Cuando ya la tengas, déjame un comentario mostrándola en todo su esplendor.

ENCUENTRATU VOZ

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