| Ejercicios para superar el bloqueo creativo
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Ejercicios para superar el bloqueo creativo

Siempre me ha hecho gracia el concepto del bloqueo creativo. Todavía no tengo muy claro si creo en su existencia o no, pero, vamos, yo también lo he sentido en mis carnes y he sufrido por falta de ideas. Porque está claro que ese momento en el que no sabes qué hacer ni por dónde empezar sí que existe. Lo que no sé es si es realmente un bloqueo, un mal típico de escritores y creativos o si por el contrario es solo un simple estado de agotamiento o de pereza general.

Sea como sea, hay días en los que sencillamente no se te ocurre nada y no sabes qué hacer. Y cuando te quieres dar cuenta han pasado tres semanas y sigues sin saber cómo abordar ese momento de sequía creativa en el que estás sumido y empiezas a pensar que va a ser para siempre y sí, bueno, en ese momento te bloqueas sí o sí, porque estás hiperventilando acurrucado en la cama en posición fetal y llevas tres días sin ducharte y alimentándote a base de cereales azucarados.

La buena noticia es que no hace falta llegar a ese momento de bloqueo en el que abandonas tu libro, tu blog, tu negocio y hasta tu vida social porque crees que no vales para nada. La mala noticia es que para no llegar a él hay que planificar y trabajar.

Y la verdad es que a nadie (o a casi nadie) le gusta planificar y trabajar. Es más, partamos de la base de que a tu cerebro no le gusta nada esforzarse. Tiene que hacer tantísimas cosas al día que prefiere automatizarlo todo y que nadie le toque las narices. Se le hace una montaña pensar en cosas que no domina, ni controla, ni puede gestionar rápidamente. Así que el bloqueo creativo no es nada más que el conjunto de tus neuronas diciendo basta, que hasta aquí, que te tumbes en el sofá a ver capítulos antiguos de Bones, Castle o hasta Se ha escrito un crimen y que lo dejes tranquilo.

Así que para superar ese bloqueo creativo nada mejor que engañar a tu cerebro con automatismos. Vamos a ver cómo.

  • Crea una rutina para ser creativo. Es decir, ponte creativo todos los días a la misma hora. Ya, ya lo sé, eso es todo lo contrario de lo que te han dicho siempre sobre la creatividad y la inspiración. Pero lo cierto es que la creatividad se entrena. No podemos exigirnos ser maravillosamente creativos una vez al año, igual que no podemos exigirnos correr una maratón una vez al año sin ninguna preparación previa. Hay que sentarse todos los días frente al ordenador o la hoja de papel y probar. Y volver a probar. Y probar de diferentes maneras.
  • Ten ideas. Qué más querrías tú que tener montones de ideas geniales para escribir. Pero es que no te salen. Pues te digo exactamente lo mismo que antes: hay que entrenar. Oblígate a tener ideas todos los días. Lleva siempre una libretita encima o grábalas en el móvil, da igual. Pero haz una lista continua de ideas. No dejes que pase un solo día sin tener alguna. Si ves que el cerebro se cansa y se empieza a ir por los cerros de Úbeda… haz que vuelva a pensar. No le des tregua. Hazlo sudar. Apunta ideas continuamente, aunque las tengan otras personas. Ya verás que al final esa libretita valdrá millones.
  • Trabaja sobre esas ideas. Una vez al mes o a la semana, saca la libreta de ideas y trabaja sobre todas ellas. Empieza a escribir un artículo, un post o una novela basándote en esas ideas. Algunas serán tan malas que no irás más allá. Otras serán espectaculares y escribirás sin parar durante horas. Y muchas otras serán mediocres, pero trabajándolas las irás convirtiendo en otra cosa que te guste más. Quédate solo con las que realmente te encanten y desecha todas las demás. No te preocupes; la semana que viene volverás a tener un montón de ideas nuevas para trabajar.
  • No pares. A veces tu cerebro realmente necesita una desconexión. Después de un proyecto muy grande o de una época de mucho estrés, es normal que necesites un par de días para ver la tele, hacer punto y dormir a todas horas. Pero un par de días y ya está. Si te permites más, entrarás en una espiral de vicio y destrucción que acabará con un bloqueo creativo de proporciones bíblicas. Y tenemos tendencia a creer que necesitamos más descanso del que realmente nos hace falta. No te mates trabajando, trabaja lo justo, pero con constancia. Mejor sentarte a escribir todas las mañanas un par de horas que matarte frente al ordenador veinte horas seguidas. No te engañes a ti mismo y no te des la posibilidad de descansar cuando no lo necesitas.
  • Hazte un calendario. La forma más fácil de ser constante es planificar lo que vas a escribir. No es lo mismo levantarte por la mañana sin saber qué vas a hacer ese día que sabiendo exactamente qué tienes que conseguir. Dedica uno o dos días al mes a organizar todo el trabajo que quieres hacer y a marcarte objetivos para cada día. Apúntatelo en un calendario o en una app y ya no tendrás excusas.

¿Y si tienes todos esos automatismos en su sitio pero te sigue costando arrancar? Pues entonces pasa a la lucha de trincheras; ejercicios para ponerte a escribir cuando no tienes ganas ni sabes por dónde empezar:

  • Lee un artículo y argumenta lo contrario. Escoge un artículo que te guste mucho y con el que estés de acuerdo e intenta rebatirlo.
  • Escucha una conversación ajena (en el tren, el bar…) y escribe un artículo metiéndote en ella.
  • Invéntate un personaje. No su vida ni una acción en la que encaje, ni nada de eso. Solo un personaje. Su nombre, su aspecto físico y su personalidad. Búscale foto en internet. Hazle una ficha y guárdatela. A lo mejor otro día lo puedes usar para un relato.
  • Escribe instrucciones para hacer algo que hagas frecuentemente o que acabes de aprender a hacer. Me da igual que sea una bufanda de ganchillo, una salsa húngara o un circuito eléctrico. Haz un texto informativo y educativo. De ahí puede salir el germen de tu próximo manual práctico.
  • Escribe un cuento infantil o un microcuento. Sal de tu zona de confort y de lo que haces todos los días. Intenta inventarte un texto totalmente diferente a lo que sueles escribir y disfrutarlo. Recupera la sensación de que escribir es jugar. Y si normalmente escribes cuentos infantiles o microcuentos, escribe un poema o una carta de amor.
  • Prepara tu discurso de aceptación del premio Planeta. O el Pulitzer, o el Oscar. Da las gracias a toda tu familia y tus amigos. A tu gato. Cuenta cómo empezaste a escribir. Que te quede emotivo, como para hacer llorar a tu madre.
  • Graba un vídeo. Sigue usando palabras pero cambia de medio. Escribe un diario de tu puño y letra. Haz un collage con tus palabras favoritas.
  • Diviértete. A nuestro cerebro no le gustan las cosas que no domina, pero le encanta aprender. Y para aprender hay que hacer cosas diferentes. Lee, cocina, haz bricolaje. Apréndelo todo sobre un tema sobre el que no sabes nada. Juega. No te apalanques ni te aplatanes. Busca cosas estimulantes que te entusiasmen. Recuerda que escribimos porque nos apasiona. Si has perdido la pasión, tienes que recuperarla sea como sea.

Lo más importante: no dejes ganar a tus neuronas. Las muy… están ahí, intentando desanimarte y hundirte para que tu bloqueo creativo dure para siempre. Esto es la guerra.

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